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Enseñanza
Instruye al Niño Por Móny Padilla
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” [1]
(Biblia Reina Valera Revisada – 1960)
“Educa a tu hijo desde niño y aún cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas”
(Biblia Lenguaje actual – 2003)


Veamos lo que quiere decir Instruir [2] : Viene del latín: uere
1.   tr. Comunicar sistemáticamente [conocimientos o doctrinas]; enseñar, adoctrinar.
2.   Informar a uno acerca [de una cosa] o comunicarle [avisos o reglas de conducta]: ~ a uno de, o en, o sobre, las prácticas, los peligros, etc.; prnl., instruirse de, o en, etc..
3.   Formalizar un proceso o un expediente. CONJUG.  como huir.
4.   Enjuiciar.

Según el Diccionario [3] Enciclopédico de Sinónimos y Antónimos, hay una importante diferencia entre instruir y enseñar. He aquí lo que dice:
º    Instruir: Implica el conocimientos que se adquieren por cualquier medio y en todo género de materias. Se puede adquirir sin maestro, por la lectura, por el ejemplo, la conversación. Todo nos instruye.
º    Enseñar: Se refiere a los preceptos, reglas y lecciones que da el maestro al discípulo. Supone principios dictados y lecciones dadas.

Dios nos ha llamado a Instruir al niño en su camino, con una responsabilidad como maestros de la Escuela Dominical, un poco menor que la de los propios padres. Pero al igual que aquellos, un día daremos cuenta de cómo la hayamos cumplido.

Ahora bien el primer problema para una buena instrucción cristiana en los niños son los propios padres y  maestros; básicamente el problema radica en la diferencia que existe entre “ser” y “hacer”. Se puede hacer muchas cosas para el Señor, sin “ser” lo que debemos ser en su propósito final. Ahora atenderé al “ser” instructores para poder “hacer o dar” una buena instrucción.

Para poder instruir y enseñar a otros, es necesario que nosotros hayamos aprendido primero. Es decir que primero hayamos sido instruidos y enseñados.

Surge entonces la pregunta “¿Cómo podré, si alguno no me enseñare? [4] ” Bien dicho, por parte del eunuco al evangelista Felipe. Esta justamente es la actitud necesaria, una actitud enseñable, que reconoce su falta, necesidad e insuficiencia.  Esto nos lleva a decir al Señor: “..enséñame tus estatutos” [5] , “...enséñame ....el camino de tus estatutos [6] ”, “..enséñame buen sentido y sabiduría [7] ”, “..enséñame a hacer tu voluntad”

El Señor responde a esta actitud del corazón y dice: “Yo soy Jehová tu Dios que te enseña [8] ”. Si, justamente necesitamos recibir del Señor lo que vamos ha enseñar. Tenemos como ejemplo en esto a:
- Jesús, cuando dice: “..según me enseño el Padre, así hablo [9] ”, “..El Espíritu ....os enseñará todas las cosas [10]
- El apóstol Pablo, que no manifiesta: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado [11]


Por lo tanto debemos pasar cada día tiempo con el Señor a solas en nuestro devocional y prepararnos en lo personal para enseñar a los niños. Necesitamos enseñarnos a nosotros mismos, como el apóstol Pablo dice: “Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? [12] ” Consideremos que cuando nos presentamos cada domingo delante de los niños, les estamos predicando, enseñando, instruyendo.

Nuestras clases son predicaciones adaptadas para los niños. Es con esta seriedad (responsabilidad y privilegio) que debemos abordar la preparación de cada clase y que nada o nadie nos disuada de lo contrario.

Una vez que nosotras mismas hemos sido enseñadas por el Espíritu Santo [13] , hemos de dedicarnos a enseñar: “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza [14]

Ahora bien se requiere que “seamos idóneos para enseñar también a otros [15] ” y que lo hagamos con autoridad como lo hacía Jesús [16] . La idoneidad y la autoridad vendrán de nuestra preparación personal en privado con el Señor en nuestros devocionales diarios, como ya vimos antes; y en el tiempo que dediquemos a preparar y orar por la lección y los niños.

De esta manera estaremos listos para instruir a los niños en los estatutos de Jehová, como enseñara Moisés: “Hablando de ello en: [17]
- La casa o Iglesia
- El camino o en donde quiera que vean nuestro ejemplo.
- Al ir a dormir
- Al levantarse”

El Señor nos dará su recompensa cuando despertemos a la nueva vida: “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad [18] .


[1] Proverbios 22: 6
[2] "instruir", VOX - Diccionario General de la Lengua Española, © 1997 Biblograf, S.A., Barcelona. Reservados todos los derechos. ENCARTA- 1999
[3] Císculo de lectores. Diccionario Enciclopédico VOX. “Lexis22- Sinónimos y Antónimos”. Barcelona. 1984.
[4] Hechos 8: 31
[5] Salmo 119: 12, 26, 64, 124, 135.
[6] Salmo 119: 33
[7] Salmo 119: 66
[8] Isaías 48: 17
[9] Juan 8: 28
[10] Juan 14: 26
[11] 1 Corintios 11: 23
[12] Romanos 2: 21
[13] Juan 14: 26
[14] Romanos 12: 6-7
[15] 2 Timoteo 2: 2
[16] Mateo 7: 29; Marcos 1:22
[17] Deuteronomio 4:9; 6:7; 11:19
[18] Daniel 12: 2-3



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