IGLESIA ANGLICANA EPISCOPAL DE BOLIVIA
CRISTO REDENTOR
www.cristoredentor.org.bo
Av. Muñoz Reyes 1150 - Barrio Calacoto
Tel. (591-2)-2791702 Tel/Fax (591-2)-2799668
Casilla 3-35022 San Miguel
La Paz - Bolivia
Inicio Estudios Bíblicos Diapositivas Niños Prédicas & Meditaciones Ministerio de Niños Consultorio Dental Curso de Doctrina Cristiana Actividades


RAICES DE AMARGURA
Por el Pastor Pepe Zubieta

Vamos a abrir nuestra Biblia en la carta a los Hebreos 12: 15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (Leer dos veces)
Primero veamos literalmente la forma en que esta escrito en el griego: “Vigilando de continuo para que nadie este falto de la gracia de Dios. No que alguna raíz de amargura hacia arriba brotando, cause disturbios y mediante ella sean contaminados muchos”

La amargura es lo que más causa daño entre los hombres, o mujeres y jóvenes y aún muchas veces hasta a los niños. La amargura es uno de los instrumentos más sutiles que utiliza el enemigo para destruir nuestras vidas emocionalmente. Lo más lógico es que digamos que nosotros no tenemos raíces de amargura, porque así lo creemos, pues en nuestra naturaleza humana siempre pensamos que lo que tenemos en nuestra mente es lo correcto y que los demás están equivocados; muchas veces eso provoca a que sin darnos cuenta nos estemos engañando a nosotros mismos; porque las raíces de amargura poco a poco van creando en nosotros una máscara que hace que ante los demás nos mostremos como personas llenas de paciencia y hasta tal vez llenas de amor y comprensión.

Sabían ustedes que uno de los mejores lugares para alimentar las raíces de amargura es la iglesia? Si, queridos hermanos, la iglesia es el mejor lugar para alimentar las raíces de amargura de las personas.
Ustedes saben que la raíz de una planta necesita humedad para poder alimentarse y hacerla crecer y la iglesia es el lugar que mejor humedad ofrece a los amargados para alimentar sus raíces. La iglesia es el lugar donde puedes criticar con toda libertad y ten por seguro que siempre vas a encontrar alguien que esta dispuesto a ayudarte en tu crítica para que tus raíces se alimenten mejor, a título de que lo que hablas o criticas en la iglesia siempre es por el bien del otro hermanito a quién estás criticando.

Sin embargo yo diría que la iglesia es el lugar donde eres escudriñado, criticado y acusado con la mirada de los demás y no solo eso, sino que es el lugar donde mejor se comenta acerca de tu persona:
“Has visto el escote que se gastaba?”, “Estaba con unos tacos que ni caminar podía”, “Había estado con minifalda, pensé que se había olvidado terminar de vestirse”, “Pensé que ese viejo era su padre, pero había sido su marido”. Pero a la salida del templo, les saludamos con todo cariño y de paso les decimos: “Que bien te ves, bendiciones hermanito o hermanita” y para colmo les damos el ósculo de paz.

Amados hermanos todos estos comentarios son a consecuencia de que tenemos alguna raíz de amargura, y sabes que más; es suficiente que estas críticas las hayas tenido solo en tu pensamiento y no las hayas expresado en voz alta. Eso es un espíritu de crítica y el espíritu de crítica es una raíz de amargura que el enemigo ha puesto en las personas.

La palabra amargura viene del griego Picría que quiere decir: Cortar, afilado o cortante y los ejemplos que acabo de mencionar, realmente son cortantes porque algunas lenguas realmente son de doble filo.

Por eso nos dice la Biblia en Santiago 3: 2-6 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas por impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero que se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta en nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” y el verso 10 dice: “De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos esto no debe ser así”

Palabra dura y difícil de aceptar, pero que encierra gran verdad porque de alguna manera cada uno de nosotros en alguna oportunidad no hemos podido controlar nuestra lengua y hemos disparado dardos venenosos contra nuestra pareja, o contra nuestros hijos o contra algún otro hermano o hermana.
Muchas veces nuestra inteligencia humana nos permite darnos cuenta que hemos metido la pata y de lo malo que hemos dicho. Por más que nos arrepintamos inmediatamente, el daño ya lo hemos hecho, ya hemos lastimado a la otra persona y así le pidamos perdón, ya hemos plantado en el corazón de la otra persona una raíz de amargura y de duda, porque esa persona va a pensar dentro de si: “Aunque me ha pedido perdón, tiene que haber una razón para que me haya dicho eso y seguro que eso es lo que piensa de mi” Esas cavilaciones en el corazón de la otra persona hace que vaya creciendo la raíz de amargura que por tu torpeza e insensatez has plantado. Y dice que con esa misma lengua que esta en nuestra boca, bendecimos y maldecimos. Ojo hermanos, que eso no este sucediendo en nosotros.

Ahora hay personas que dicen: “Yo no critico; expongo mis puntos de vista”, Otra cosa es que tu punto de vista estaba en el escote o en la minifalda de la otra persona.

Las raíces de amargura son tan destructivas, que corroen lo más profundo del ser de las personas. Muchos de nosotros sin saber estamos arrastrando raíces de amargura desde nuestra infancia y a veces son raíces de amargura que han sido provocadas por nuestros padres, el mal trato, la indiferencia, el alcohol, la droga, tal vez el abuso sexual, o siempre hemos sido reprimidos o criticados.

Hay padres que siempre están criticando a sus hijos haciéndoles sentir que no valen nada: “Eres un tonto”, “No sirves para nada”, “Eres un malcriado”, “Solo sabes comer y nada más”, “Eres un flojo” Todas estas críticas poco a poco, van destruyendo la autoestima de nuestros hijos y cuál es el resultado final; que tanto machucarles con lo mismo, terminan siendo unos tontos, inútiles, malcriados, flojos y con mucho resentimiento en sus corazones porque les hemos plantado esas raíces de amargura.

Muchas veces te nacen raíces de amargura simplemente porque no has podido lograr algo que siempre habías ansiado obtener en tu vida; tus padres enviaron a la Universidad a tu hermano y no a ti y ese era tu mayor anhelo, y te amargas y asa amargura va echando raíz.

Por ahí has tenido un rompimiento amoroso y se han destruido tus sueños; eso te provoca resentimiento y rencor; otra raíz de amargura.

Tal vez has sufrido el engaño de parte de tu esposo o de tu esposa. Ni para que hablar, de seguro que ahí ha nacido una raíz de amargura con tronco y ramas y hasta por ahí con su fruto amargo.

Por ahí eres celoso o celosa, aunque no me creas, otra raíz de amargura, porque los celos son producto de la falta de seguridad y son insanos porque muchas veces te llevan al odio.

Sabías ¿que aún contra Dios puedes tener raíces de amargura? Es común en muchas personas cuando se les muere el papá, o la mamá, o la esposa, o el esposo, o a veces un hijo, una hija; nos enojamos contra Dios y le decimos: porque me lo has quitado si sabes cuanta falta me hacía; y nos amargamos y sin darnos cuenta esta naciendo una raíz de amargura.

No quiero dar más ejemplos, porque corremos el riesgo de que vayamos hallando que cada uno de nosotros de una u otra manera tenemos alguna raíz de amargura y que vamos a necesitar no solo sanidad, sino liberación; porque las raíces de amarguras son producto directo del trabajo de Satanás. Y dice la Palabra que Satanás esta como león rugiente en busca de su presa. Pero no se preocupen que para eso estemos acá, para interceder y clamarle a nuestro Señor por cada uno de ustedes, y que esta misma noche haga un trabajo limpieza y restauración para cambio de vida.

Pero sigamos haciéndole picadillo a las raíces de amargura. Porque las raíces de amargura son tan peligrosas que destruye vidas, destruye matrimonios, destruye relaciones y hasta puede destruir a la iglesia.

Por esto el verso 15 de Hebreos 12 nos dice en sus dos palabras iniciales: “Mirad bien” Aquí el verbo es imperativo o sea que es una orden, una instrucción; mirad, que dicho en otras palabras significa: abran bien sus ojos y miren, tengan cuidado y fíjense, estén alertas y vean, no se dejen engañar, tengan una actitud vigilante, para que las raíces de amargura no destruyan nuestra unidad y nos aleje de alcanzar la gracia de Dios.

Como miembros del cuerpo de Cristo somos responsables el uno por el otro. Tenemos la obligación de supervisarnos el uno al otro en los asuntos espirituales, pero en amor de manera que podamos crecer y fortalecernos en la gracia de Dios y no nos veamos privados de ella, a consecuencia de la raíz de amargura de otro hermano. Tenemos que luchar para que ninguno se pierda pues ese es el trabajo de Satanás, destruirnos y hacer que nos perdamos en sus artimañas engañosas.
Dice este verso que cuando nos crece una raíz de amargura nos estorba y no solo que nos contaminamos, sino que también contaminamos a otros.
Las raíces de amargura son como un cáncer que trabaja poco a poco en forma muy silenciosa y de pronto se manifiesta cuando ya esta avanzado.


Quisiera darles un par de ejemplos bíblicos de raíz de amargura:
Se acuerdan del rey Saúl, cuando el pueblo de Israel estaba confrontando la humillación de los filisteos, no había quién se ponga al frente para luchar contra ellos, hasta que vino un muchacho jovencito, simpático, que cuidaba ovejas y que era hábil para manejar la honda. Era David, quién con su honda, una piedra y su gran fe en el Señor, mata a Goliat con un tiro certero entre ceja y ceja, le corta la cabeza y hace correr a los filisteos y cuando regresa victorioso de la guerra junto al rey Saúl; a algunas hermanitas de la congregación se les ocurre tomar sus panderos e instrumentos de música y empiezan a danzar y a cantar diciendo: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” 1Samuel 18:7 Esa canción fue suficiente para que en el corazón del rey Saúl nazca una raíz de amargura y empiece a odiar a David y buscar la oportunidad de matarlo, porque tenia temor de que David le quite el trono y no solo eso sino que le hace la intriga con su mejor amigo Jonatan. Y el rey Saúl terminó suicidándose por la amargura que cargaba. Queridos hermanos ¡que terribles son las raíces de amargura!.

Se acuerdan de los dos hijos de Adán y Eva; Caín y Abel, espero que todos conozcan la historia; Cuando presentaron sus ofrendas al Señor, dice la Palabra que: “Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció que andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante” Génesis 4: 2-5

Esto fue suficiente para que inmediatamente entre en el corazón Caín una raíz de amargura y empiece a odiar a su hermano hasta el extremo de matarle y convertirse en el primer criminal de la humanidad y Abel el primer mártir.
Esta raíz de amargura en Caín se originó porque dice la Escritura que se ensaño decayó su semblante y si vemos el diccionario, Ensañarse significa: Irritar, encolerizar, enfurecer. Cebarse en la víctima; gozarse en causar el mayor daño y sufrimiento posibles.

Esas son las consecuencias de las raíces de amargura, porque una persona que tienen raíces de amargura, busca la venganza porque tiene como que algo le quema en sus entrañas, pierde la paciencia, grita y se enoja con facilidad.
Siempre va a buscar la manera de justificarse, porque la culpa no puede recaer en ella, sino que va a tratar de involucrar a otra persona, porque su amargura contamina. La palabra contamina en griego significa mancha y ustedes saben que todo lo que esta manchado, pierde su valor.

En Efesios 4: 31 dice: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” Si tan solo podríamos quitarnos la amargura de nuestras vidas, el resto vendría por añadidura, pues sería como sacar todos los cachivaches que tienes en tu garaje o en tu depósito, cuando te decides limpiar tu depósito siempre encuentras que la mayor parte de las cosas que tienes guardadas están rotas e inservibles, casi todo es basura, pero te cuesta mucho deshacerte de esas cosas, porque crees que son recuerdos invaluables, sin embargo simplemente es tu apego a las cosas materiales; cuando terminas de vaciar y limpiar hasta te parece que tu depósito es mas grande, hasta la luz puede penetrar con mayor facilidad.

De la misma manera si logramos quitarnos la amargura que hay en nuestro corazón, va a ser como sacar gran parte de la basura que tenemos por dentro y la luz de Cristo va a empezar a penetrar e iluminarnos interiormente y nuestro corazón va a estar dispuesto para el cambio que el Señor Jesucristo nos pide conforme a lo que nos dice en el Evangelio de San Lucas 6:36-37 “Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados”

Esta es la solución contra nuestra amargura, que empecemos por ser misericordiosos de la misma forma que el Señor es nosotros. La misericordia de Dios es tan grande que no ha escatimado esfuerzo alguno al enviar a su único Hijo a morir en la cruz para redimirnos del pecado al que nos ha arrastrado la amargura.
Quitándonos la amargura vamos a dejar de juzgar, o sea que vamos a dejar de criticar a nuestro hermano, o hermana y por consiguiente nosotros tampoco vamos a ser juzgados o criticados.
Quitándonos la amargura vamos a dejar de condenar a nuestro hermano, o sea que ya no vamos a acusar a nadie para justificarnos de nuestras maldades; por consiguiente tampoco vamos a ser condenados.
Lo mejor de todo, cuando nos quitemos nuestra amargura vamos a estar en condiciones de perdonar a todos aquellos que nos han hecho daño y que han sembrado esas raíces de amargura en nuestra vida.

Ese es el ejemplo que nos ha dado Jesucristo al perdonarlos a aquellos que lo habían crucificado. “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen” ¿Sabes una cosa hermano?, aquellos que han sembrado raíces de amargura en tu vida tampoco sabían lo que estaban haciendo, porque estaban obrando conforme a la voluntad del enemigo que es astuto y engañador. Estaban siendo usados por Satanás. Una paz muy grande va a venir a tu vida cuando estés en condiciones de pedir perdón a todos aquellos que les has hecho daño con tu raíz de amargura y que perdones a aquellos que han sembrado una raíz de amargura en tu vida.

Ahora, para que puedas hacer todo esto en una forma correcta te voy a dar una lista de siete pasos que debes seguir para liberarte completamente de tu raíz de amargura.

1. Haz una lista de las formas en que alguien te ha ofendido. Me imagino que para eso vas a necesitar un cuaderno de 100 hojas.
2. Haz una lista de todos los pecados y ofensas que has cometido. Me imagino que para esta lista solo vas a necesitar ½ hoja.
3. Haz una lista de las cosas que Dios te ha perdonado. Seguramente para esta lista necesitaras tres cuadernos de 100 hojas, renglón seguido, anverso y reverso.
4. Después de que hayas terminado tus listas, pídele a Dios que a aquella persona que te ha hecho daño le ayude a convertirse en un instrumento de Dios para tu vida.
5. Pídele perdón a Dios, por tu amargura y por el daño que has hecho, y por la persona que te ha hecho daño.
6. Decide en tu corazón asumir toda la responsabilidad por el daño que has hecho con tu amargura.
7. Si es posible, busca a la persona que te ha hecho daño o que has hecho daño, para arreglas tus cuentas; pero primero arregla tus cuentas con Dios.

Estos son los siete pasos que te van a guiar al cambio de vida que necesitas, pero sobre todo para que seas restaurado en alma y espíritu y para que seas ungido por el Espíritu de Dios.
Es necesario que reconozcamos nuestros pecados y que los confesemos ante Cristo quién nos esta ofreciendo su Vida Eterna y Salvación en forma gratuita, porque por gracia somos salvos.

Para terminar quiero dejarles con una lectura más que esta en Efesios 2: 1-10
“Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

El que tenga oídos para oír, oiga. Amén

 









INFORMACIÓN OFICINA PASTORAL
Pastor Willy Tellería
email: cristoredentor1@acelerate.com
Tel. (591-2) - 2791702
La Paz-Bolivia


Consulte iglesias de Bolivia en
www.mirabolivia.com Mira Bolivia