
Para iniciar esta charla primeramente quiero empezar haciéndote
una y quiero que pienses y la respuesta te la des a ti
mismo pero con toda sinceridad, meditando en lo que vas
a contestar.
¿Que es lo que estás alimentando
en tu vida?
No quiero que respondas diciendo a mi
gato o a mi perro o a mi marido. No, no querido hermano.
Quiero que pienses espiritualmente. Que es lo que estas
alimentado dentro de tu ser, en tu espíritu, en
tu mente, en tu corazón. Porque no te olvides que:
Todo lo que se alimenta crece, de ahí que surge
esta pregunta. ¿Qué es lo que esta alimentando
en tu vida?
Vamos a aclarar con algunos ejemplos;
Si tú tienes un bebé y lo crías alimentándole
con buena leche, ese bebé va a crecer sano y fuerte.
Si tienes un perrito pequeño lo alimentas en buena
forma también va a crecer fuerte y con lindo pelaje.
Si tienes una planta y la riegas y no te descuidas, va
acrecer grande y frondosa.
Si ves mi panza, vas a pensar que mi esposa me alimenta
muy bien, por eso esta creciendo, ¿verdad?
Pero cuando hablamos de la vida espiritual
nos estamos refiriendo a lo que estás alimentado
para tu bien o para tu mal, lo que estás alimentando
para el bien de la iglesia o para el mal de la iglesia.
Piensen por un momento en lo siguiente:
Cuando un hombre siente atracción por una mujer,
lo primero que invade en su pensamiento es la imagen de
esa mujer y día que pasa va alimentando más
y más su atracción hacia ella, hasta que
se va convirtiendo en una obsesión, más
aun si la mujer no le lleva el apunte. Él va a
hacer cualquier cosa por lograr su objetivo, por conquistarla;
y va alimentando el deseo en su corazón y ese deseo
va creciendo.
De la misma manera en la iglesia, si
tú haces un comentario negativo y alguien te apoya
y empieza a comentar contigo, van a ir alimentando un
espíritu de crítica, y va ir creciendo de
tal manera, que se va a convertir en chisme.
El chisme es uno de los enemigos más grandes para
destruir vidas y también a la iglesia. Lo más
triste de todo es que el chisme siempre esta a la orden
en las iglesias.
Recuerdo hace como 9 años, cuando
recién llegué a trabajar acá a la
iglesia alguien me dijo: Lo que es, al anterior pastor
siempre se lo veía en la calle con sus videos bajo
el brazo; no se si era una advertencia que me estaba dando
o que estaba esperando mi comentario negativo y que yo
le diga: Que flojo y ¿no trabajaba? Eso es espíritu
de crítica.
No quiero imaginarme lo que habrán dicho de mí
cuando me fui.
Ese tipo de comentarios queridos hermanos
son los que destruyen a las personas y a las iglesias.
Porque yo podía crearme una imagen negativa de
lo que era el anterior pastor y llevarlo al chisme. Lo
peor es que cuando alimentamos este tipo de comentarios
se nos va convirtiendo como una forma de vida y va creciendo
y no nos damos cuenta hasta que ya es tarde y llegamos
a la división. La división dentro de la
iglesia es un arma mortífera que destruye y corroe
sin importar a quién.
El Apóstol Pablo en su carta a
los Corintios dice: “Os ruego, pues hermanos, por
el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis
todos una misma cosa y que no haya entre vosotros divisiones,
sino que estéis perfectamente unidos en una misma
mente y en un mismo parecer” 1 Corintios 1: 10
Unidos en una misma mente y en un mismo
parecer, parece un sueño inalcanzable, parece algo
fuera de la realidad, pero no es imposible si tenemos
una iglesia postrada en sus rodillas clamando a Dios en
oración y constante ayuno. Aunque lamentablemente
una de las actividades más pequeñas de la
iglesia son sus grupos de oración. Si hay un picnic,
o un almuerzo, o una cena, todos están ahí
y aun traen a sus amigos. Pero para participar del grupo
de oración, cinco o siete personas y pensar que
necesidad numero uno de la iglesia es la oración.
Queridos hermanos lo que nos esta haciendo falta es, que
todos hablemos la misma cosa, pero unidos no para destruir,
sino para edificar en armonía y amor. Hablándonos
los unos a los otros con sinceridad. Si tú ves
que un hermano esta siendo motivo de división tienes
que ayudarle a buscar su restauración, pero en
amor y humildad, no como quién se muestra superior
a su hermano y esto se tiene que hacer con oración
y ayuno. Pero eso si, si el hermano no quiere oír
e insiste en seguir en su camino equivocado, entonces
tienes que invitarlo a que se vaya.
Pablo es bien claro cuando dice: “Pero
evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones,
y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin
provecho. Al hombre que cause divisiones, después
de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo
que el tal se ha pervertido, y peca y esta condenado por
su propio juicio” Tito 3: 10-11
Es nuestra obligación, cuando
hay un hermano que esta siendo causa de división
en la congregación, llamarlo aparte y hablarle,
para que deje de sembrar y alimentar la crítica
y la discordia entre los hermanos. Pero sobre todo debemos
ayudarle a buscar su restauración espiritual y
no desecharlo en forma apresurada. No te olvides que la
Biblia nos dice: “Hermanos, si alguno de entre vosotros
se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver,
sepa que el que hace volver al pecador del error de su
camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá
multitud de pecados” Santiago 5:19-20 Que hermoso
es esto hermanos, tenemos que esforzarnos en ayudar a
restaurar la vida de los hermanos que están siendo
atacados por el enemigo y que los esta jalando a muerte.
Recordemos que Jesucristo siempre esta esperando a darnos
una segunda oportunidad, porque Dios ama al pecador, pero
detesta el pecado.
Ahora, es posible que algunos de los
que estamos acá en esta noche, nada tienen que
ver con los problemas de la iglesia, simplemente porque
no asisten a una iglesia, pero se sienten sobrecargados,
confundidos y angustiados que por momentos se sienten
agotados, como que ya no pueden más.
Gloria a Dios porque Él tiene promesa para ti en
esta noche.
Isaías 40: 28-31 dice: “¿No
has sabido, no has oído, que el Dios eterno es
Jehová, el cual creó los confines de la
tierra? No desfallece ni se fatiga con cansancio, y su
entendimiento no hay quién lo alcance. Él
da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas de los
que no tienen ningunas. Los muchachos se fatigan y se
cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que
esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las águilas; correrán
y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán”
Ese es el Dios que te quiero presentarte
en esta noche, un Dios grande, fuerte poderoso, misericordioso
que quiere darte fuerzas, porque sabe que estas deprimido,
sabe que estas agotado, sabe que necesitas de alguien,
sabe que te sientes solo y sin apoyo. El sabe que ya no
das más.
Pero Él te ha conocido desde el vientre de tu madre
y ha visto tu caminar. Sabe de los momentos de tiniebla
en tu vida, así como sabe de los momentos en que
has luchado por tener una vida mejor. También sabe
que no has podido lograr nada y que sufres y te desesperas,
porque has luchado con tus propias fuerzas y simplemente
estas sobreviviendo, y te has olvidado o desconoces que
hay uno que es grande y misericordioso y que su nombre
es Jehová.
Y si Él sabe todas estas tus cosas, es porque le
interesas y porque eres especial para Él y quiere
venir a ti en esta noche a ayudarte a rescatarte, porque
te ve estresado.
El estrés es el agotamiento del
cuerpo y de la mente, que viene como resultado de la obstinación
del ser humano en hacerle frente a la adversidad con sus
propias fuerzas. En otras palabras el estrés es
el resultado de tu impotencia ante la adversidad.
El área donde nosotros vivimos
en el Estado de Virginia es sumamente poblado y un día
escuche en la radio esta información: Dice que
el estrés que sufre la gente del área metropolitana
de Washington, es peor que el estrés que sufre
un piloto de un avión de combate en la guerra;
es peor que el estrés que sufre un policía
cuando esta persiguiendo a un delincuente en la carretera.
Y ¿saben cual es la consecuencia del estrés
que sufre la gente del área metropolitana de Washington?
El tráfico. Si, así de simple, el tráfico,
porque las carreteras están tan atestadas de vehículos
y si saliste tarde de tu casa al trabajo, olvídate.
Tu impotencia y tu desesperación llegan a un grado
tal, porque no puedes salir a ningún lado, una
vez que estas en el meollo, no hay escape, pues la próxima
salida puede estar a 4 o 6 millas de distancia y estas
moviéndote a 5 o 10 millas por hora. Yo vivo a
22 millas de mi trabajo y salgo con 2 horas de anticipación
para asegurarme de que no voy a llegar tarde, ni me voy
a desesperar ni me voy a estresar, sino que voy a estar
tranquilo y paciente en la carretera escuchando la radio
que va informando precisamente sobre la situación
del tráfico en las carreteras.
En día de poco tráfico ese viaje lo haces
en 25 minutos. Me imagino que mucha gente sufre lo mismo
con el tráfico de La Paz, a pesar de que las distancias
son tan cortas.
Pero lo que más te estresa acá son los bocinazos,
porque los conductores tienen el concepto errado de que
con la bocina van a apurar el tráfico.
Pero si analizamos, veremos que estas
razones nos conducen a la frustración.
Tal vez podrías reflexionar un poco y pensar si
cuando te has sentido abatido por el estrés y las
circunstancias adversas de la vida; ¿En que momento
has hablado con Dios expresándole tu dolor?
Muchas veces la vida es dura, pero Dios está con
nosotros. Él quiere darnos fuerzas cuando estamos
agotados, para que como las águilas levantemos
alas y nos remontemos alto, para que corramos y no nos
cansemos, para que caminemos y no nos fatiguemos. Jesucristo
quiere darte su paz, esa paz que sobrepasa a todo entendimiento.
¿Se dan cuenta hermanos de lo que nos perdemos,
simplemente por no entregarle nuestra vida al Señor?
Tal vez hoy puedes tomar tu decisión y decir, basta,
no quiero seguir viviendo así, quiero cambiar.
Quiero alimentar mi vida con oración y estudio
de la Palabra, para crecer fortalecido en el Espíritu.
Rechazo en el nombre de Jesús cualquier espíritu
de división que pudiese haber en mi vida, rechazo
cualquier espíritu de crítica. Quiero ser
Libre en Cristo hoy mismo.
Apocalipsis 3: 20 dice: “He aquí,
yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre
la puerta, entraré a él, y cenaré
con él, y él conmigo”
Sobre este pasaje hay un cuadro de Jesús
golpeando la puerta, y el autor realmente se ha inspirado
en el pasaje, ya que la puerta que esta golpeando el Señor
no tiene chapa por fuera. Lo que nos indica que esa puerta
solo puede ser abierta por dentro y no por afuera. Y esa
es la verdad, cuando Jesús golpea la puerta de
tu corazón, Él no puede entrar a ti mientras
tú no le abras tu corazón por dentro y le
invites a pasar a tu vida. Luego de abrirle e invitarle
a que venga a ti, tienes que confesarle como tu Señor
y tu Salvador.
Romanos 10: 9-10 dice: Que si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres
en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo. Porque con el corazón
se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para
salvación”
Lo que el Señor quiere de ti,
es que confieses con tu boca que Él es el Señor,
y esto es muy importante porque confesando con tu boca
estas dando testimonio de que estas adquiriendo compromiso
con tu Salvador. Esa confesión te va a llevar a
los pies de Cristo para que nuera en ti la vieja naturaleza
y nazcas a una vida nueva.
El Evangelio de San Mateo 10: 32-33 dice:
“A cualquiera, pues, que me confiese delante de
los hombres, yo también le confesaré delante
de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera
que me niegue delante de los hombres, yo también
le negaré delante de mi Padre que está en
los cielos”
¿Te das cuenta ahora de la importancia
de confesar a Cristo como tu Salvador?. No necesitas estar
predicando todo el tiempo, pero sí necesitas dar
testimonio con tu vida de que eres hijo de Dios, necesitas
dar ejemplo de vida a aquellos que no conocen a Jesucristo,
necesitas ser la diferencia entre los demás.
Haciendo un pequeño paréntesis,
yo recuerdo harán unos 35 años atrás,
cuando el misionero el día que me hizo recibir
a Jesucristo como mi salvador, me dijo: Ahora que has
confesado a Jesucristo, no quiero que dejes tu iglesia,
él era Presbiteriano, pero quiero que seas la diferencia
en tu iglesia, yo era católico romano, mi esposa
Amanda y yo, estábamos con fuego y queríamos
hacer todo lo que sea necesario por la iglesia. Pero cada
vez que queríamos hacer algo nos decían:
No, ese es trabajo del sacerdote; No, eso ya lo está
haciendo la madre, a todo lo que queríamos hacer
siempre nos ponían un “¡NO!”.
Y le doy gracias a Dios por todos esos no, no, no; pues
de otra manera no hubiese estado en este momento compartiendo
con ustedes desde éste púlpito, dándoles
el testimonio de los “nos” de mi vida.
Pero regresando a lo que te decía,
tú tienes que ser la diferencia no solo en tu iglesia,
pero ante los demás, una vida de santidad es la
mejor forma de confesar a Jesucristo. Ahora cuando digo
una vida de santidad, no estoy diciendo que seas un santulón
que de todo te arrebatas: Hay que barbaridad, hay que
pecador, hay eso yo no lo haría jamás. ¡Ojo!
Esa clase de actitud es una ventana que se está
abriendo al espíritu de crítica.
Cuando hablo de santidad estoy hablando de llevar una
vida sobria, donde reina la verdad, para que tu sí,
sea sí y tú no. Sea no.
El que no miente da testimonio de Jesús, el que
habla verdad está confesando a Jesús. Pensar
que cuando llegas tarde al trabajo porque te has quedado
dormido y le culpas al tráfico para justificarte,
ya le estas negando a Jesús. Cuidémonos
de que en aquel día, Jesús no nos vaya a
negar ante su Padre, diciendo: No lo conozco.
Es tiempo de que alimentemos en nosotros
la paciencia, para que crezca el entendimiento entre hermanos.
Es tiempo de que alimentemos el amor en nosotros para
poder aceptar a nuestros hermanos tal cual son. Es tiempo
de que alimentemos nuestra esperanza para que crezca nuestra
fe. Es tiempo que nos despojemos de nuestros pecados para
alimentar nuestra santidad. Es tiempo de que doblemos
rodilla para cambio de vida.
Es tiempo de que confesemos a Jesucristo
como nuestro Señor y Salvador. Es tiempo de que
pidamos perdón a todos aquellos que hemos ofendido
o que hemos hecho algún daño. En tiempo
de tomar una determinación.
Hay un libro muy bueno que les aconsejo
que lo lean, se llama “Rompiendo las cadenas”
de Neil Anderson, y he extractado de este libro lo que
según el autor son siete problemas específicos
que todo cristiano necesita resolver.
Paso 1: FALSO CONTRA VERDADERO
El primer paso para tener la libertad en Cristo es renunciar
verbalmente a toda participación pasada o presente
en prácticas ocultas, enseñanzas, rituales
de sectas y religiones no cristianas.
Aun si tomaste parte en algo y pensaste que solo era un
juego o una broma, necesitas renunciar. Satanás
tratará de sacar provecho de todo lo que pueda
en nuestra vida. Aun cuando hayas estado solo parado mirando
a otros, necesitas renunciar a tu participación
pasiva.
Vale la pena que hagas una lista de aquellas cosas en
las que has participado, te voy a dar algunos ejemplos:
La huija, el horóscopo, la brujería, la
adivinación en cualquier forma, los hechizos, la
telepatía, las cartas del tarot, satanismo, lectura
de manos, hipnosis, sesiones de espiritismo, magia blanca
o negra, pactos de sangre, supersticiones, etc.
Una vez que hayas hecho tu lista, confiésalas
en vos alta al Señor, pídele perdón
y que te limpie de este pasado.
Paso 2: ENGAÑO CONTRA VERDAD
La Palabra de Dios es la verdad y la verdad nos hace libres
y esto es lo que tenemos que creer. Satanás es
muy hábil y siempre trata de engañarnos.
El cristiano no se ocupa en engañar a otros por
medio de la mentira, o diciendo “mentiras blancas”,
o con exageraciones, o excediendo los límites de
la verdad. Satanás es el padre de las mentiras
y procura esclavizar a la gente por medio del engaño.
Siempre va a tratar de convencerte que tú no eres
bueno para nada, que tú no puedes asimilar las
enseñanzas y que estas perdiendo el tiempo. Te
dice en tu corazón, no compartas el mensaje con
nadie, se van a reír de ti, te van a avergonzar.
Mejor es estar fuera que dentro de la iglesia, te piden
mucho. Todos los temores que tienes te los mete Satanás:
Temor a morir, miedo al mismo Satanás, miedo al
rechazo de la gente, miedo a los problemas financieros,
miedo a perder tu salvación, miedo a que tus pecados
son imperdonables, miedo a no ser amado por Dios, miedo
al dolor a la enfermedad, miedo al futuro, etc.
Todo es engaño del enemigo, pero lo único
que te hace libre es la verdad.
Si tienes algunos de estos temores o algunos otros, también
escríbelos, confiésalos en voz alta y recházalos
en el nombre de Jesús.
Paso 3: AMARGURA CONTRA PERDON
A propósito de amargura, tendremos una enseñanza
sobre Raíces de Amargura.
Es necesario perdonar para que Satanás no se aproveche
de nosotros.
Efesios 4: 31-32 dice: Quítense de vosotros toda
amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia,
y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, como Dios también
os perdonó, a vosotros en Cristo”
Haz otra lista con los nombres de todas las personas a
las que necesitas pedir perdón, así como
de las personas a quienes debes perdonar, no te sientas
mal de buscar a estas personas y hablarles, será
la única forma de quitarte la amargura de tu vida.
Si te amas a ti mismo tienes que perdonar para lograr
tu libertad. No esperes a que te vengan a buscar para
pedirte perdón, anda tú, la iniciativa tiene
que estar en ti, porque la Victoria de Cristo mora en
ti.
Paso 4: REBELION CONTRA SUMISION
Esto si que es difícil para los bolivianos, porque
estamos viviendo en una era donde nadie obedece las leyes
ni a las autoridades. Hay una falta generalizada de respeto
a los que nos gobiernan y no solo eso, sino que necesariamente
tenemos que bloquear, destrozar negocios y la propiedad
privada, destrozar la cosa pública. Si bien los
cristianos no salimos a bloquear y tirar piedras, somos
tan culpables como los otros, porque el espíritu
de crítica de apodera de nosotros. Por supuesto
que tenemos todo el derecho de no estar de acuerdo con
lo que hacen nuestras autoridades de gobierno porque violan
las Escrituras, pero dice en la Epístola a los
Romanos 13:1 “Sométase toda persona a las
autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de
parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
De modo que quién se opone a la autoridad, a lo
establecido por Dios se resiste; y los que resisten, acarrean
condenación para sí mismo.”
Si crees que has estado con ese espíritu de crítica
por la forma de vida cotidiana que tenemos en este país,
mejor que te arrepientas y pidas perdón al Señor.
Paso 5: ORGULLO CONTRA HUMILDAD
El orgullo mata, el orgullo dice: “No necesito a
Dios ni la ayuda de otro. Puedo arreglármelas solo”
Mentiroso, el orgullo es la mentira que te mete Satanás
en tu corazón y te hace creer que eres autosuficiente
para todo. Bien que estas destrozado por dentro, pero
tu ego te roba la humildad que quiere darte Cristo. Una
persona orgullosa sufre porque no tiene la capacidad de
aceptar la mano que se le está tendiendo. La persona
orgullosa sufre porque va perdiendo sus amigos. Su orgullo
le hace hablar necedades.
Amado hermano si hay en ti un espíritu de orgullo,
también tienes que pedir perdón para que
el Señor te pueda dar un espíritu humilde.
Paso 6: SERVIDUMBRE CONTRA LIBERTAD
Muchas veces nos sentimos atrapados en un círculo
vicioso de pecado. Pecamos, confesamos nuestro pecado
y volvemos a cometer el mismo pecado y parece que nunca
se va a acabar, hasta que al final dejamos de confesarlo,
porque es algo que no podemos evitarlo, está tan
arraigado en nosotros que se convierte como parte rutinaria
de nuestra vida, y dejamos de confesarlo porque ese pecado
ya ha tomado control sobre nosotros y al tomar control
nos ha quitado la libertad.
Les voy a dar algunos ejemplos de ese tipo de pecados:
La riña o pelea, los celos, la envidia, la queja,
la crítica, la murmuración, jurar, la ira,
los pensamientos sensuales, etc.
Tú sabes que es lo que esta controlando tu vida,
tienes que confesarlo y pedir a Dios te libere de esa
esclavitud.
Paso 7: MALDICIONES CONTRA BENDICIONES
En este último paso, necesariamente tienes que
remontarte a tu pasado, si es posible a tus padres, abuelos
y si puedes tatarabuelos. Porque el primer mandamiento
del Señor dice: “Yo soy Jehová tu
Dios, no tendrás dioses ajenos delante de mí.
No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo
que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra,
ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás
a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová
tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres
sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación
de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares,
a los que me aman y guardan mis mandamientos” Éxodo
20: 2-6
Los pecados de maldición e iniquidades de tus antepasados
son los que hacen vulnerable tu libertad a los ataques
de Satanás, son ataduras que necesariamente tienen
que ser rotas. Es claro el Señor cuando dice que
visita la maldad de los padres, sobro los hijos hasta
la tercera y cuarta generación. Lo que tú
tienes que hacer es pedir perdón a Dios, por lo
que hayan hecho tus antepasados en cuanto a este aspecto
de las maldiciones, adoración de ídolos
o imágenes o que hayan ido en busca de otros dioses.
Una vez que has roto estas ataduras en el nombre de Jesús,
tienes que reclamar la bendición del Señor
y cubrirte con la armadura de Dios para que andes en victoria.

Efesios 6:10-19 Por lo demás, hermanos míos,
fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis
estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque
no tenemos lucha contra sangre y carne sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas
de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en
las regiones celestes. Por tanto tomad toda la armadura
de Dios, para que podáis resistir en el día
malo, y habiendo acabado todo estar firmes. Estad pues
firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y
vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies
con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo tomad
el escudo de la fe, con que podáis apagar todos
los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la
salvación, y la espada del Espíritu, que
es la Palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda
oración y súplica en el Espíritu,
y velando en ello con toda perseverancia y súplica
por todos los santos” Amén.
|