¿Quién aquí siempre se siente
bien y nunca tiene problemas? O sea, ¿quién cree
que siempre está comunicándose con Dios y sin problemas?
¿Quién nunca se ha sentido deprimido o triste alguna
vez? La verdad es, todos nosotros—los hombres y también
las mujeres—no hemos alcanzado a la meta que Dios tiene
para nosotros. ¿Por qué?
Por el pecado. Dios nos hizo sin pecado, pero todos nos hemos
rebelado contra Dios y contra nuestro prójimo. También
todos (o casi todos) nos hemos rebelado en contra de lo que nosotros
sabemos que es la verdad. Hasta hay una canción popular
ahora que dice: <soy rebelde>.
En Romanos 3:23, la Biblia nos dice: Por cuanto todos pecaron,
y están destituidos de la gloria de Dios. No dice por cuanto
algunos pecaron, no dice que a veces no logramos a la perfección.
Dice todos pecaron y todos están destituidos. Parece que
no hay remedio.
Cuando el hombre se rebela contra Dios, pierde su relación
con Dios. Pierde su conocimiento de Dios. Pero, ¿ha cambiado
Dios?
¿Qué dice la Biblia acerca de Dios? Hebreos 13:8;
Santiago 1:17.
¿Qué dijo Jesús acerca del hombre? Juan 2:23-25.
Bueno, sabemos que el hombre falla, y el pecado ha estorbado
nuestra relación con Dios y también con nuestro
prójimo. Pero también ha estorbado lo que pensamos
de nosotros mismos. En verdad, cada persona fácilmente
pierde su valor en sus propios ojos o propia mente.
¿Quién se ha sentido disgustado, odiado, oprimido,
de poco valor, aún se ha sentido como basura, un fracaso,
y aún no vale la pena seguir viviendo? Probablemente cada
uno de nosotros ha tenido tiempos cuando pensamos que nuestro
valor es menos de lo cero.
Pero, ¿qué dice la Biblia acerca de nuestro valor?
· Juan 3:16-17: Dios nos ama.
· Romanos 5:6-11: Cristo murió por los pecadores.
· Juan 4: Jesús habló con la mujer samaritana
pecadora.
· Santiago 1:18: Dios, de su voluntad, nos hizo nacer por
la palabra de verdad.
Todos nosotros tenemos que vernos a nosotros mismos con los ojos
de Dios por medio de Jesucristo. Tengo aquí unas hojas
con varios versículos que se llama: <Quién soy
en Cristo>. Los vamos a leer [ver la siguiente página].
Te damos gracias, Señor, porque tú te has revelado
a nosotros por medio de tu Santo Hijo Jesucristo, nuestro Señor
y Salvador. Ayúdanos a vivir en el conocimiento de quienes
somos en Cristo Jesús, quien nos ha hecho ministros de
reconciliación. Amén.
|